Verano, otoño, invierno, primavera… y verano

Octubre 25, 2009 at 3:25 am (Lo que me sale del celuloide) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

La comedia romántica es un mundo terroríficamente fascinante. El término “comedia romántica” suele evocar películas extremadamente azucaradas y estúpidas que probablemente cuentan con la participación de Hugh Grant, Meg Ryan y Sandra Bullock (sin olvidar a Kate Hudson y a la última reina ñoña: Katherine Heigl). Sin embargo, de vez en cuando nos topamos con películas honestas, sencillas y sinceras que nos devuelven la fe en el género: Cuando Harry encontró a Sally, Amélie, Robert Zimmermann se ve sorprendido por el amor, Alta fidelidad, Mía Sarah, Juno, Todos dicen I love you, Nick & Norah: Una noche de música y amor e incluso, pese a su ñoñez, Algo para recordar. Es por eso que cuando aparecen películas como la que hoy nos ocupa, uno no puede evitar sentirse aliviado al ver que el género aún puede dar buenos frutos.

(500) días juntos, que es como se ha traducido del original y más acertado (500) days of Summer, nos cuenta la historia de Tom, un chico con aspiraciones a la arquitectura que trabaja escribiendo tarjetas de felicitación y que sigue creyendo firmemente en la idea de un amor guiado por el destino y capaz de dar un auténtico sentido a la vida. La vida de Tom da un giro radical al conocer a Summer, la nueva secretaria de su jefe. En ese momento, Tom se da cuenta de que ella es la chica que ha estado esperando toda su vida y, aunque la cree inalcanzable, se dará cuenta de que tienen mucho en común. El problema es que ella no cree en el amor.

Encarnando a la pareja protagonista tenemos a Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel. Él se sale, se come la pantalla componiendo un personaje complejo, melancólico y perdido en el difícil mundo de las relaciones no definidas, además de regalarnos unos momentos cómicos sin desperdicio. No comprendo cómo no se escucha más de este chico. Hay que tenerlo muy en cuenta. Y ella, a quien algunos recordaréis por la infame El incidente (aborto cinematográfico del 15), donde se dedicaba a abrir mucho los ojos en vez de a actuar, me ha sorprendido muy gratamente con su Summer, una chica de la que te enamoras casi al primer momento (esos ojazos y esa cara inocente ayudan), de ésas que bromean y a las que se les va la olla en su justa medida. Pero también consigue que la odies, que te pierdas con sus cambios de actitud y te apetezca entrar en la pantalla para gritarle: “¡¿Pero qué cojones te pasa?!”. En definitiva, crea a la chica por la que prácticamente cualquier hombre sufriría por amor (y no sufriría por gusto, me temo).

Cabe destacar también las breves, pero muy eficaces apariciones de la pequeña Chloe Moretz, que transmite una madurez sorprendente. Tampoco puedo olvidarme de los secundarios cómicos que no pueden faltar, aunque más bien son un apoyo, interpretados por Geoffrey Arend y Matthew Gray Gubler.

La dirección de Marc Webb es destacable en el sentido de que resuelve muy bien la historia como merece ser contada, pero no se queda en lo fácil, sino que recurre a mecanismos para darle frescura al conjunto. Así encontramos planos con montaje paralelo para mostrarnos la diferencia entre lo imaginado y lo real, animaciones para pasar de un capítulo a otro de la historia y hasta un momento a lo musical.

El guión se alza por encima de lo que una comedia romántica suele ser. Ya de primeras, porque rompe con el manido estereotipo de que los hombres tememos al compromiso y las mujeres sólo buscan relaciones estables. Que hayan dado la vuelta a los tópicos resulta muy refrescante en una industria llena de ellos. También juegan con la duración de la historia (los 500 días del título), contándonos las desventuras de Tom de manera no lineal para que vayamos atando cabos según avanzamos y retrocedemos en la historia. Se agradece, ya que mantiene al espectador en suspense para descubrir por qué las situaciones han evolucionado de tal modo y hace que los detalles cobren más importancia (muy bueno lo del grifo que no funciona). Además, el guión versa sobre lo complicado que puede llegar a ser no definir una relación, el miedo a cagarla al intentar definirla, la impotencia ante el cambio de actitud de la persona que amas, el no poder demostrar que el amor existe… incluso a uno mismo. Aunque cuenta con numerosos puntos cómicos, también hay momentos dramáticos y melancólicos que no hacen sino hacer más realista la historia.

Si acaso, puedo achacarle su final complaciente para dejar al espectador con un buen sabor de boca y cerrar un ciclo. Eso sí, me parece original la comparación de los ciclos de la vida con las estaciones del año. Algo cogida por los pelos por empeñarse en ese final complaciente, pero original al fin y al cabo.

La música, a cargo de Mychael Danna y Rob Simonsen, acompaña a la acción, pero no destaca. Sobre todo si tenemos en cuenta que las auténticas estrellas en el terreno musical son las canciones que suenan a lo largo de la película, elegidas con muy buen tino. En ellas incluyo los geniales momentos de karaoke, donde Zooey Deschanel demuestra lo buena cantante que es y Joseph Gordon-Levitt, lo divertido que resulta dejarse llevar por los sentimientos mientras se canta.

Aparte de los mencionados momentos de karaoke, destaco especialmente una escena en particular que hace a (500) días juntos poseedora de uno de los momentos post-polvo más divertidos y alocados de todos los que he visto en cine. Y también quedará en mi recuerdo ese recorrido por el Ikea, imaginando una vida juntos, soñando despiertos y en voz alta.

En definitiva, (500) días juntos es una película recomendable. No es una obra maestra. No cambiará vuestras vidas. Pero en los tiempos que corren, plagados de productos fabricados en serie, con comedias románticas que dan vergüenza ajena, es genial encontrar una película que rompe con lo típico. Es de esa clase de películas que ves sin dejar de sonreír, que te hacen salir del cine con un buen rollo tremendo en el cuerpo y que, quizá, os haga plantearos ciertos aspectos de las relaciones.

Es esperanzador, pero a la vez duro descubrir todo lo que se descubre en la película, especialmente para todos aquellos que, como Tom, aún creemos en el amor y que, también como él, conocemos a una Summer que no. Pero supongo que en afrontar la situación está la gracia. De hecho, en eso se basa la película. Sólo queda preguntarse si se lograrán al menos esos 500 días…

NOTA: 8 [Para todos aquéllos que hayan perdido la fe en las comedias románticas. Para los que quieran enamorarse, pero no quedarse sólo con el lado bonito. Para quienes traten de descubrir lo complejo del amor y si existe en el fondo. Para los amantes de lo indie.]

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