Irse y vivir, quedarse y morir


Hay momentos en la vida de toda persona en que va al cine con unas expectativas altísimas, rabiando por ver una película en concreto, la ve, sale del cine y vuelve a casa sin palabras.
Una de las primeras cosas que pensé al terminar de ver la película fue lo mucho que amaba el cine y lo esperanzador que resulta degustar un producto tan exquisito en tiempos de crisis (económica e intelectual), en una época en que los yankis no dejan de hacer remakes sin ningún sentido y los españoles adaptan fórmulas deleznables de los yankis (las llamadas spoof movies o las comedietas estúpidas de adolescentes).
Quien acertadamente decida sumergirse en el universo de Déjame entrar descubrirá la historia de Oskar, un niño al que sus compañeros de clase maltratan y marginan, que descubre la amistad y el amor gracias a su nueva vecina, la enigmática Eli. Junto a ella conoce de la delgada frontera que existe entre el bien y el mal, la crueldad que existe en cada persona y que el amor puede ser posesivo y destructivo. La llegada de Eli y su familia al pueblo de Oskar coincide con una serie de horrendos asesinatos, por lo que nada es casual…

Tratándose de una historia de la que se trata, con elementos macabros por doquier, resulta muy elogiable que el director, Tomas Alfredson, no se haya cebado ofreciendo imágenes de gore. Por el contrario, la puesta en escena resulta muy elegante, muy sutil, muy hermosa, justo lo que pide la historia, que no es más que un macabro cuento de amor en una ciudad muerta, gélida, congelada en el tiempo de su invierno perpetuo.
La dirección de Alfredson es detallista y muy bella, regalándonos imágenes preciosas y jugando especialmente con algún que otro acertadísimo fuera de plano que dice mucho más que cualquier imagen directa. Sublimes la escena de la bañera y la de la piscina (imposibles de olvidar).
La música de Johan Söderqvist, con pocos temas durante la película, llega a poner los pelos de punta en determinados momentos, emocionando más, si cabe, al ya de por sí emocionado espectador.
La interpretación del dúo protagonista (Kåre Hedebrant y Lina Leandersson) es realmente buena. Ambos tienen una fuerte química ante la cámara y saben aprovecharla para emular la tenebrosa a la par que tierna complicidad que tienen Oskar y Eli.

Poco más puedo decir sin destripar esta maravillosa obra que os recomiendo enfervorecidamente. Una historia romántica, cruel, dura, macabra, esperanzadora…
Lástima que la distribución en España haya sido un desastre y se haya estrenado en poquísimos cines. Luego la de Crepúsculo bien que la estrenaron hasta en la sopa, pero cuando viene una historia que coge su argumento y le da mil vueltas, es toda una odisea poder verla.
Así nos va…
NOTA: 10 [Para todos aquellos que quieran enamorarse del cine y contemplar una auténtica historia de amor y necesidad contada sin pedanterías. Para todos los amantes de las historias de vampiros, especialmente para aquéllos que hayan perdido la fe y piensen que ya está todo trillado]

srspeer dijo:
Agosto 1, 2009 a 5:54 pm
Amo esta pelicula, la vi porque no habia nada mas en cartelera, entre sin ganas, esperando algo normal o malo.
Equivocado estaba porq salí de ahi completamente feliz, me gusto mucho,
“tienes que invitarme a entrar…”
y q decir de la música, sin duda un pelicula de mis favoritas